En la fotografía, Blas de Peñas presentando, en el Foro del Ateneo, a José Manuel Botella, presidente del Ateneo Mercantil de Valencia.
Los políticos, cuando llega el verano, se van de vacaciones y los partidos cierran sus puertas. Quiero decir, que unos y otros han hecho los deberes. Que todo lo que prometieron en sus programas electorales lo han cumplido, o están en camino de cumplirlo. Pero en algunos aspectos, como puede ser el de la promoción de la cultura, tanto los de derechas como los de izquierdas han insistido en viejos errores que probablemente les pasarán factura en las urnas.
Lo cierto es que el bocado más grande de los presupuestos se los ha llevado la “cultura” de siempre: los grandes espectáculos para la promoción personal de las concejalías y responsables de las áreas correspondientes de la diputación, etc. han estado más atentos a lo que prefiere el gran público que ha promocionar la cultura desde abajo, que es donde se necesitan precisamente las ayudas.
El artista consagrado no precisa de empujones políticos –que son muy criticados después-, para eso tiene su largo historial y los trabajos que realizan con su larga lista de asesores y promotores. Sin embargo, suelen ser los que gozan del favor de los políticos a la hora de repartir el presupuesto porque piensan que son estos grandes artistas los que atraen al público y, por consiguiente, proporcionan votos. “Todos tenemos algunos nombres en la memoria”. Y ya saben que al final pasan otro tipo de factura los votantes. Vamos a pensar que después de las vacaciones electorales el balance que tenemos desde el 2005 hasta el momento presente en el 2006 nos sirva para recapacitar y no volver a tropezar en la misma piedra. La cultura necesita ayuda y promoción pero la necesita desde abajo, porque cuando uno está arriba del todo sólo requiere que le dejen tranquilo para poder trabajar.
Pero estamos en vísperas de año electoral, no es más que la pescadilla que se muerde la cola. Hay dinero para la cultura “que quiere el que manda” en cada momento en la caja de los euros.
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¿QUÉ TIENE ELLA QUE LOS OTROS NO TIENEN?
Ana Poquet, periodista y presentadora de TeleAlicante
Siempre cuadrada, últimamente extraplana, en ocasiones estridente y repelente, carente de valores y condiciones, pero en otras arrebatadora, interesante, abstrayente e incluso didáctica… En este 2006, ya cumple 50 años en España.
¿Qué tiene ella que los otros no tienen? La televisión ha cambiado nuestras vidas. Muy atrás quedaron los tiempos en los que la protagonista era la radio, alrededor de ella y a través del dial, las familias escuchaban todo tipo de historias: noticias, radionovelas, música, y la imaginación hacia el resto. En el siglo XXI, la radio sigue teniendo importancia como medio de comunicación social pero se ha convertido en una actriz de reparto donde el primer papel de los mass media lo tiene ella, la televisión.
Desde las primeras emisiones en blanco y negro en 1956 hasta nuestros días la tecnología ha hecho milagros. La televisión digital es ya una realidad que nos permite, además de tener más canales y percibirlos con mayor calidad, establecer una interactividad excepcional entre usted, como espectador, y ella. Y es que la red de redes, internet, también ha llegado a las ondas hercianas.
Ver lo que está pasando, en ese instante en el que usted está frente a ella, en cualquier otro rincón del mundo es su gran atractivo. Y es que la imagen es la clave de su existencia. Todo lo que se ve a través de ella cobra vida en la nuestra, inmiscuyéndonos cada día más en la realidad que ella nos muestra haciendo que consideremos importantes los acontecimientos que captan las cámaras… La UNESCO ha realizado importantes estudios sobre esta materia y atentos al dato: mientras que a través del oído se percibe un 20% de comunicaciones y a través de la vista un 30%, cuando se da la combinación de ambos sentidos el porcentaje de eficacia es del 50%, esto es, precisamente, lo que tiene la televisión que no tienen otros medios de comunicación.
Bette Davis (actriz) dijo una vez:”La televisión es maravillosa, no sólo nos produce dolor de cabeza sino que en su publicidad encontramos las pastillas que nos aliviarán…”